Leyes del Tiempo: Dimensiones

Leyes del Tiempo: Dimensiones

El tiempo es una forma de energía.
Pero de una energía muy especial, que no se puede producir ni almacenar. Únicamente se puede usar y si no se usa, se agota, sin posibilidad de recuperar esa energía.
Sigamos analizando el tiempo: todos sabemos que el tiempo tiene tres estados: pasado, presente y futuro. Pero existen, además, otras dos dimensiones, que son menos conocidas, en las que pocas veces reflexionamos y que podríamos llamar: “duración” y “momento”. La duración se relaciona con la cantidad de tiempo necesaria o disponible para realizar una acción, y el momento, con la calidad.
¿Cuántas veces nos ha pasado que hablando con un buen amigo las horas se convierten en minutos? En ocasiones como estas, el momento ha interceptado la duración. El momento tiene algo de mágico, algo que no podemos comprender.
El correcto manejo de nuestro tiempo está en función de la armonía entre la “duración” y el “momento” en todas y cada una de nuestras actividades. Y esto depende de una concienciación real del tiempo y de su correcta organización y utilización.
Por este motivo, la gestión y aprovechamiento de nuestro tiempo es tanto una cuestión física como psicológica y mental. Hay que aprender a “gastar tiempo para ganar tiempo”, hay que aprender a invertir energía y conciencia en el tiempo que disponemos.
 3 COSAS EN LAS QUE VALE LA PENA INVERTIR TIEMPO PORQUE NOS LLEVAN A GANAR TIEMPO:
  1. Reflexionar sobre cuáles son nuestras prioridades en la vida. Sí, sé que da pereza empezar con estos temas, pero realmente, ¿te gustaría vivir la vida que tú quieres o quieres dejarte llevar por la marea de lo inmediato y urgente para luego darte cuenta que has dejado de lado tus sueños? ¿Sabes lo que les pasa a los que no han luchado por sus sueños? Se convierten en personas amargadas. Tú eliges.
  2. Descubrir cuáles son tus sueños. La mayoría de las personas no los tienen claros a la primera sino que tienen que buscar y así, descubrirlos. Existen diversas herramientas para lograrlo que iremos desarrollando en próximos artículos.
  3. Existe una puerta que nos lleva a otra vivencia del tiempo: la voluntad canalizada con amor. Es decir, tratemos de hacer que nos guste lo que hacemos, porque si aprendemos a amar nuestra acción, la duración se detiene y se convierte en “momentos” de plenitud y satisfacción por conseguir lo que nos hemos propuesto.

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